Motos y bicicletasOpinión

Lo que pasó cuando me cambié a la bici eléctrica

Columna de opinión de Tomás Fernández

Reconozco que no tengo vehículo eléctrico, pero desde hace algún tiempo me han llamado mucho la atención la movilidad sostenible.

Aclaro que amo los carros, pero desde hace algún tiempo vengo pensando que necesitamos un tener otra actitud frente al cambio climático y los retos que vienen, ya que debemos tomar acción para evitar un mayor daño en nuestro planeta. No me considero un activista ambiental, sólo alguien que de un tiempo para acá lee informes de diferentes agencias ambientales y algunos entes internacionales sobre las dificultades que nos esperan si seguimos consumiendo combustibles fósiles de la forma que lo hemos hecho hasta ahora.

La idea de un carro eléctrico me está dando vueltas en la cabeza desde hace días. Tengo la intención de comprar uno, o convertir uno de gasolina a electricidad. Pero mientras ahorro y tengo suficiente, ya que estos no son baratos, quiero aportar lo más que pueda al cuidado del ambiente.

Creo que pequeñas acciones pueden ir haciendo un cambio. Podemos ir creando un efecto bola de nieve, como consumidores podemos influenciar en las marcas, los distribuidores, ensambladores y en las federaciones de comerciantes para que ofrezcan más productos amigables con el ambiente y como ciudadanos podemos ir exigiendo que las administraciones públicas hagan políticas en beneficio del ambiente y la salud de todos.

Por esto decidí comprar una bicicleta eléctrica. Hace muchos años no monto en bicicleta y mi estado físico no es el mejor en este momento, pero creo que esto, además de aportar al ambiente, también me puede ayudar un poco a mejorar mi salud (aunque montando al lado de tanto carro y bus, no se cuánto ayude). También creo que mis tiempos de desplazamiento pueden mejorar ya que no tendré que estar sujeto a los caprichos de los buses y los carros que se atraviesan constantemente.

Para comprar la bici, decidí asesorarme con Felipe Vallejo, que desde hace tiempo conoce de movilidad eléctrica, me recomendó un par de elementos que debía tener en cuenta para seleccionar el modelo y la marca apropiada para mí. Así fue el proceso de compra y los pasos que recomiendo que sigan:

1.  Buscar asesoría con personas que conozcan de movilidad sostenible y de diferentes marcas de bicicletas

2.  Encontrar las marcas que venden bicicletas en la ciudad

3.  Entrar en contacto con vendedores

4.  Solicitar financiamiento

5.  Molestar a los vendedores con un millón de preguntas

6. No quedarse nunca con lo primero que se ve en la calle o en internet.

Prueba de ruta

Ensayé dos bicicletas, la A2B Kuo plus y la E-Joe. Ambas se plegaban y hasta ahí eran parecidas. La A2B tiene un marco más pequeño y liviano con los componentes eléctricos expuestos, un motor de 250w y llantas de 14 pulgadas, la E-Joe tiene una batería dentro del marco y menos componentes expuestos. Finalmente me decidí por la A2B Kuo Plus.

Día 1

Llegó mi bicicleta. La sacamos de la caja y la armamos. Una tarea bastante sencilla y la hubiéramos podido usar en ese momento si no hubiera sido porque las llantas venían sin aire. 

Día 2

Ya con las llantas con aire, decido lanzarme a la aventura de montar en una bici eléctrica en las lomas de El Poblado, en Medellín. Salgo de mi casa y bajo por una loma a tomar la Transversal Inferior. Empiezo a subir y veo que está un poco más dura de lo que recordaba en la prueba y cuando llego a un plano veo que los frenos se estaban accionando un poco, lo cual hacía que el motor no funcionara y el esfuerzo fuera muy grande.

Después de ajustar los frenos salí varias veces por diferentes rutas cerca de mi casa y siempre buscando que fueran con subidas para ir conociendo el cuanto esfuerzo debía hacer en mi recorrido diario.

Ya por fin después de haber ensayado la subida por Las Palmas, en la cual me fue muy bien, me arriesgué a venir a la oficina en bicicleta. Fue un día bastante frío desde la mañana y con un pronóstico que auguraba lluvias por la tarde. La bajada por Palmas fue muy entretenida y sencilla, y me tomó casi 20 minutos llegar, mucho menos de lo que me demoraba en bus y tranvía. Por la tarde, después del aguacero salí para mi casa. Había un poco de llovizna y el tráfico estaba muy lento. Después se fue volviendo un poco más rápido y pude subir a más velocidad, unos 13 kilómetros por hora, en total me demoré un poco más de media hora en llegar a la casa, más o menos el mismo tiempo que en bus.

Después de un mes usando la bici casi a diario he notado que llego a mi casa en 25 minutos, que en promedio es menos de lo que me demoro. También puedo decir que llego con más energía y luego me siento más descansado. En resumen, llego temprano y paso más tiempo con mi esposa.  Por último puedo decir que el ahorro ya se nota.

 

 

 

 

 

 

 

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Felipe Vallejo Uribe

Soy un Comunicador Social - Periodista y Magíster en Comportamiento del Consumidor que busca ayudar a masificar los vehículos eléctricos en Colombia. @UnTalVallejo

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