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Mafias y complots alrededor del auto eléctrico

En el siglo XIX, cerca de 40 % de los autos eran eléctricos, 38 % a vapor y 22% eran vehículos de combustión interna. Alrededor de 1935 la popularidad del carro eléctrico desapareció. Hoy, estando en el siglo XXI redescubrimos el automóvil eléctrico. ¿Hubo complots entre los eventos históricos que le dieron la vuelta a la industria de la movilidad mundial?

Inicios de la historia

El primer modelo funcional de un carro eléctrico fue construido en 1835. 30 años después nació el primer carro propulsado por hidrógeno, seguido por un par de décadas después por el motor a combustión interna, que vio la luz a mediados de 1870. El primer carro en producción masiva lo creó en 1885 un empresario e ingeniero alemán llamado Karl Benz, cuya empresa se llamaría años después Mercedes Benz.

En los primeros años del siglo XX se disparan las ventas de carros a combustión, que presentaban ventajas convenientes para los usuarios, como una mayor autonomía en los viajes que se podían realizar y también una practicidad inigualable si se le compara con los sistemas de arranque de los carros a vapor de la época.

La cúspide del carro eléctrico

Los carros eléctricos seguían invadiendo las calles de las grandes ciudades del siglo XIX, trayendo consigo beneficios que los carros a combustión no habían podido superar, como lo eran el abaratamiento de su producción. Esta tendencia se mantuvo por un tiempo considerable, ayudando al nacimiento de marcas tan prestigiosas como Porsche, cuyo primer auto en producción fue el Lohner-Porsche en 1898, que al principio fue totalmente eléctrico y luego híbrido.

Con toda la ambición que se reflejaba en las mentes de empresarios tan prestigiosos como Ferdinand Porsche y Thomas Edision, el carro eléctrico se sumergió en un mar de mejoras continuas que llevarían a estos dos hombres a concentrarse en solucionar el mayor problema que se tenía en aquella época: la autonomía de las baterías.

Este problema no era fácil de solucionar. Mientras tanto la industria del carro a combustión dio a conocer a un personaje que le daría un rumbo definitivo a la historia.

Henry Ford y el vuelco de la historia

Henry Ford dedicó gran parte de su vida a entender la manera en la cual los carros se producen, llegando a inventar la primera producción en serie de vehículos de consumo masivo como él mismo lo denominó, e inclusive cambió la estructura social del trabajo implementando el Five Dollar Day. Este hallazgo fue el detonante definitivo para vencer la barrera de entrada que imponían los altos costos de un carro a combustión. La producción en serie logró abaratar tanto la tecnología que para 1914 Ford ya estaba vendiendo más carros que todas las fábricas existentes combinadas para ese entonces.

Para darnos una idea, un carro a combustión llegó a valer 260 USD, equivalentes a 6400 USD de hoy, mientras tanto un carro eléctrico podía conseguirse en el mercado por 1750 USD, unos 43000 dólares. Esta diferencia abismal de precios puso a los carros eléctricos como un lujo que sólo la gente con dinero podía darse, simplemente la industria de carros eléctricos no supo darle respuesta a este drástico cambio del mercado.

Thomas Edison y Henry Ford

La historia ha demostrado que Edison y Ford eran amigos muy cercanos que tenían proyectos en común, como crear un  banco de baterías más liviano y con mayor autonomía que los existentes. Esta alianza llegó a dar frutos por medio de los primeros prototipos funcionales a mediados de 1918 pero un desafortunado suceso dio fin a este gran sueño.

Los laboratorios donde se estaban experimentando con esta tecnología fueron quemados representando una pérdida de 1,4 millones de dólares, lo que representa 34 millones de dólares hoy. Este lamentable suceso dio fin a esta línea de investigación que se había creado como alianza de estos dos empresarios y dejándole el camino libre al carro a combustión. Ese fue el principio del fin.

Aunque el carro eléctrico fue el principio de la movilidad de las grandes ciudades, su fin se acercaba cada vez más al no existir un modelo que le hiciera competencia en los precios tan bajos que ofrecían los carros de marca Ford. A lo anterior debe sumarse la caída de los precios del combustible que se dio a mitades del siglo XX. y que concluyó con el total fracaso de las marcas existentes de carros eléctricos.

Lamentablemente no se pudo encontrar un competidor digno a la tecnología y condiciones del mercado que sacara a flote de nuevo al vehículo eléctrico. Así este se echó al olvido por un largo período de tiempo.

Mafias y complot

Mucho se especula sobre el accidente que echó a perder los prototipos que prometían darle un apalancamiento a los vehículos eléctricos, incluso se llegó a presumir la culpabilidad de accionistas de Ford como causantes de este accidente. Hasta el momento no hay pruebas contundentes de que esto haya sido así, pero lo que nos queda como gran incógnita será qué hubiese pasado si este lamentable suceso no hubiese ocurrido, acaso la proliferación del carro a combustión hubiese alcanzado los exorbitantes  niveles de penetración que tiene hoy en día.

Déjanos tus comentarios al respecto y ayúdanos a cambiar el rumbo de la historia por uno más limpio y justo con el ambiente.

Por: Luis carlos Parra Rafán

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Felipe Vallejo Uribe

Soy un Comunicador Social - Periodista y Magíster en Comportamiento del Consumidor que busca ayudar a masificar los vehículos eléctricos en Colombia. @UnTalVallejo

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