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¿Y si etiquetamos los vehículos para saber cuánto emiten y tomar mejores decisiones?

Muchos países implementan etiquetas en los automóviles para saber quién emite más gases y quiénes merecen más beneficios por sus bajas emisiones. Es una solución más inteligente que el pico y placa.

Quienes han viajado a Europa seguramente han notado unos adhesivos en los parabrisas de los automóviles. Estas son etiquetas medioambientales impuestas por esos gobiernos, con ellas se busca clasificar los vehículos de acuerdo a sus emisiones contaminantes y si impacto al ambiente.

En países como España hay cuatro distintivos ambientales porque reconoce que gran parte de los contaminantes provienen de fuentes móviles. Por esto se propuso clasificarlos por la contaminación que emiten, o sea la cantidad de material particulado o dióxido de nitrógeno (NO2) que sale de sus tubos de escape. Estas etiquetas se basan en la tecnología utilizada, si versión, tipo de combustibles y antigüedad del vehículo.

Normalmente las etiquetas tienen colores y números. Diferenciar los vehículos tiene dos objetivos, el primero es generar un impacto en la decisión de compra y el otro es regular el uso de los vehículos en las ciudades. Esta una medida restrictiva pero también que genera conciencia en el consumidor.

¿Por qué clasificar?

Ciudades como Medellín y Bogotá utilizan restricciones de pico y placa, en otros países se denomina “hoy no circula”. Esta restringe la circulación de un grupo de vehículos utilizando un número de su placa o licencia de tránsito. La medida busca mejorar la movilidad en horas pico y reducir los niveles de contaminación de las ciudades, pero termina afectando a todos los vehículos en general. Esta opción no se guía por lineamientos técnicos, por esto se aplica también a vehículos de bajas emisiones mientras que permite a algunos de altas emisiones seguir rodando. Esta decisión tampoco está afectando la decisión de compra de los ciudadanos y las industrias, por el contrario podría hacer que las personas compren más automóviles.

El objetivo de las etiquetas es  que la restricción se aplique a los vehículos que lo ameriten, de acuerdo a si nivel de emisiones, y no a todos sin un criterio claro. Cuando se conoce mejor el impacto ambiental de un vehículo es posible aplicar medidas ambientales más exactas sobre este.

Si un vehículo emite altas cantidades de contaminantes se puede restringir  su circulación en días u horas de altas concentraciones de material particulado, también se puede negar su ingreso a áreas de alto impacto para las personas, como centros concurridos o zonas residenciales. Si un vehículo no emite gases o genera una baja cantidad se puede incentivar su uso al no imponerle restricciones de movilidad.

Ciudades como Londres, Madrid y Cartagena ya tienen zonas restringidas a la que solo pueden entra vehículos híbridos o eléctricos, incluso empresas como BMW trabajan para que los vehículos híbridos se pasen a modo eléctrico cuando el GPS les indique que ingresaron a estas zonas restringidas.

Impacta la decisión de compra

Los automóviles vienen etiquetados desde el concesionario que los vende. Antes de adquirir un vehículo el comprador sabe a qué se atiene durante la vida útil de este. La etiqueta le dice qué restricciones tendrá y que impuestos o gastos deberá asumir. Al adquirir un vehículo con más emisiones o más viejo tendrá más restricciones de movilidad en algunos días, horas o sectores.

Estas etiquetas pueden definir también los beneficios económicos que recibiría el vehículo y también pueden definir que un vehículo pague más o mayores impuestos. Igualmente puede hace que reciba multas al circular por zonas restringidas o estacionar en espacios reservados para híbridos y eléctricos. Los adhesivos también entregarían beneficios económicos a los que sí aporten a la calidad del aire.

Con estas etiquetas se traslada a propietario parte de la responsabilidad de las emisiones atmosféricas, porque desde un inicio se le informa cuál es el promedio de emisiones qué generará su vehículo. Además se le hace un reconocimiento a los que escojan vehículos que no contaminen el aire.

El ejemplo de España

En España es obligatorio pegarlas en los vehículos que circulen por Madrid y Barcelona. Allí la etiqueta más limpia en España es la Cero emisiones, que apareció en 2015 y sólo se le entrega a automóviles, motos y camiones eléctricos o a hidrógeno. Esta también se otorga a los híbridos conectables con autonomías eléctricas por lo menos de 40 kilómetros, no aplica para los híbridos no conectables.

Luego aparece la etiqueta ECO, la portan los híbridos con autonomías menores a 40 kilómetros o los no conectables. También los vehículos a gas. En la C están los automóviles con motores a gasolina o diésel con especificaciones Euro 4, 5 y 6. Cuando el vehículo pasa de cierta edad debe cambiar de etiqueta.

Las etiquetas B son para los vehículos de mayores emisiones como los de motores a gasolina Euro 3 y los diésel Euro 4 y 5. Todos los vehículos con más de 15 años de vida portan esta etiqueta. Los vehículos con más de 20 años no portarán una etiqueta, estos últimos son los que más restricciones de circulación tienen sobre todo en algunas situaciones de calidad del aire.

La opinión de Revista VEC

Los inventarios de emisiones atmosféricas de Bogotá y Medellín determinaron que el material particulado que respiran los ciudadanos viene de los vehículos principalmente, 66% en el caso de la capital y  81% en el de segunda ciudad. Esto no quiere decir que todos los vehículos contaminen por igual y que a todos los ciudadanos o empresas deba tener las mismas restricciones. El pico y placa demostró ser una medida de bajo impacto para las ciudades, sobre todo a largo plazo. Falta una rigurosidad técnica y científica a la hora de aplicar medidas que no solo mejoren la calidad del aire sino que ayuden a cambiar los hábitos de los ciudadanos.

Diferenciar el parque automotor puede hacer que los ciudadanos se preocupen más por qué tipo de automóvil compran, y seguramente hará que las marcas se preocupen por vender tecnologías más limpias para no perder clientes. Esto permitiría poner las restricciones en los hombros de quienes las merecen y los beneficios en las manos de lo que si lo ameriten.

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Felipe Vallejo Uribe

Soy un Comunicador Social - Periodista y Magíster en Comportamiento del Consumidor que busca ayudar a masificar los vehículos eléctricos en Colombia. @UnTalVallejo

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